¿Te dijeron que necesitás un tratamiento de conducto?

Si sentís dolor al morder, sensibilidad que no se va o te dijeron que el nervio del diente está comprometido, el conducto puede ser la forma de salvar tu muela sin extraerla.

¿Por qué te dijeron que necesitás un tratamiento de conducto?

Cuando te dicen "hay que hacer un conducto", la mayoría de la gente se asusta, pero queremos llevarte tranquilidad. Un tratamiento de conducto (o endodoncia) es, básicamente, el último recurso que tenemos para salvar tu diente y evitar tener que extraerlo.

Adentro de cada diente hay un espacio donde está la "pulpa" (ahí viven los nervios y vasos sanguíneos). Cuando una caries avanzó muchísimo sin ser tratada, o si el diente sufrió un golpe muy fuerte, esa pulpa se infecta o se inflama de manera irreversible. Eso es lo que te causa ese dolor punzante, constante y que a veces ni te deja dormir.

Señales típicas de que podés necesitar una endodoncia

  • Dolor espontáneo y fuerte: Te duele "de la nada", incluso de noche, y a veces sentís que el dolor te irradia hasta el oído o la cabeza.
  • Sensibilidad extrema que no se va: Tomás algo frío o caliente, y el dolor se queda latiendo varios segundos o minutos después.
  • Molestia al masticar: No podés morder de ese lado porque sentís un pinchazo o presión en ese diente puntual.
  • Un "granito" en la encía: A veces se forma como una bolsita de pus (fístula) en la encía, cerquita de la raíz del diente.
  • Cambio de color: El diente se empieza a poner de un tono más gris o amarronado que el resto (señal de que el nervio se "murió").

¿Cómo es el paso a paso en el consultorio?

Olvidate de los mitos; hoy en día este tratamiento es súper rutinario y, con buena técnica y anestesia, lo pasás sin problemas:

  1. Diagnóstico preciso: Revisamos el diente, hacemos pruebas de sensibilidad y sacamos una radiografía para ver la forma de la raíz y confirmar la infección.
  2. Anestesia y apertura: Te damos anestesia local para que la zona quede totalmente dormida. Luego hacemos un agujerito pequeño en el diente para acceder al nervio enfermo.
  3. Limpieza a fondo: Con un instrumental especial súper chiquito, retiramos todo el nervio infectado, limpiamos y desinfectamos los "cañitos" (conductos) por dentro de la raíz.
  4. Sellado tridimensional: Una vez que los conductos están impecables y libres de bacterias, los rellenamos y sellamos con un material biocompatible para que no se vuelvan a infectar.
  5. Restauración final: Finalmente, tapamos el agujerito. Dependiendo de cuánto diente sano haya quedado, lo solucionamos con un arreglo grande, una incrustación o una corona de porcelana para devolverle la fuerza.

¿Qué pasa si decido no hacerme el conducto?

Es una mala idea. La infección no se va a curar sola por más antibióticos que tomes. Si la dejás estar, la infección va a avanzar hacia el hueso, puede formar un quiste grande, generarte un flemón (cara hinchada) y, finalmente, no nos va a quedar otra opción que sacarte el diente. Siempre es mejor y más económico conservar tu propio diente.

Aclaración importante: Cada boca es distinta. Para confirmar si realmente necesitás un conducto, sí o sí tenemos que verte en el consultorio y sacar una radiografía.

Los miedos más comunes (Preguntas Frecuentes)

¿Es verdad que duele muchísimo?

¡Mito total! Lo que duele a horrores es la infección previa al tratamiento. El procedimiento en sí se hace con anestesia local potente y no deberías sentir dolor. Muchos pacientes nos dicen: "Pensé que iba a ser mucho peor, no sentí nada".

¿El diente queda "muerto" y débil?

El diente ya no tiene nervio, por lo que no va a sentir frío ni calor, pero sigue cumpliendo su función de masticar anclado en tu hueso. Al sacarle el nervio se vuelve un poco más frágil, por eso es fundamental hacerle una buena restauración (como una corona) para que no se quiebre.

¿Cuántas sesiones lleva?

Hoy en día, la mayoría de los tratamientos de conducto los podemos resolver en una sola sesión de aproximadamente una hora. Si la infección es muy grande o la anatomía del diente es muy complicada, capaz necesitamos dos citas.

¿Qué siento los días siguientes?

Es súper normal sentir el diente "raro" o que te moleste un poco al morder durante un par de días, como si estuviera machucado. Esto pasa por la inflamación alrededor de la raíz, pero te damos un antiinflamatorio común y se pasa rapidísimo.